lunes, 20 de octubre de 2014

Tiempo, tiempo, tiempo...

Todas las mañanas al despertar, se nos abonan 86.400 segundos de vida en nuestra cuenta para ese día. Lo que no se ha vivido en el día se ha perdido, ayer acaba de pasar.
¿¿Qué hacemos, pues, con nuestros segundos??

—¿Quieres entender qué es un año de vida? Pregúntaselo a un estudiante que acaba de reprobar el examen de fin de curso. ¿Un mes de vida? Díselo a una mujer que acaba de traer al mundo a un niño prematuro y espera que salga de la incubadora para estrecharlo entre sus brazos, sano y salvo. ¿Una semana? Que te lo cuente un hombre que trabaja en una fábrica o en una mina para mantener a la familia. ¿Un día? Háblales del asunto a dos que están locamente enamorados uno de otro y esperan el momento de volver a estar juntos. ¿Una hora? Pregúntale a una persona claustrofóbica encerrada en un ascensor averiado. ¿Un segundo? Mira la expresión de un hombre que acaba de salvarse de un accidente de auto. ¿Y una milésima de segundo? Pregúntale al atleta que acaba de ganar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos, en vez de la medalla de oro para la que lleva toda su vida entrenándose.

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